Astrónomos descubren 7 planetas de tamaño terrestre en una estrella a solo 39 años luz de la Tierra

Por

por Néstor Espinoza*

Los planetas se encuentran orbitando la estrella TRAPPIST-1; tres de ellos orbitan la llamada “zona habitable” de esta estrella enana ultra-fría.

Si son seguidores de las cervezas, de la astronomía, o de ambos, el nombre “Trappist” probablemente les va a sonar. El año recién pasado, se anunció que la estrella TRAPPIST-1, una estrella enana ultra-fría ubicada a solo 39 años luz de la Tierra, tenía 3 planetas orbitándola, con uno de ellos – denominado TRAPPIST-1d – probablemente en la llamada “zona habitable” de la estrella: una zona que se define si el planeta es lo suficientemente templado como para sostener agua líquida en su superficie (ojo, que esto no implica que el planeta tenga vida: más sobre “la zona habitable” en esta columna). Este descubrimiento fue hecho con un telescopio pequeño aquí en la Tierra: un telescopio de solo 60 cm de diámetro ubicado en el Observatorio La Silla, en el norte de Chile. Interesados en el sistema, un grupo de astrónomos decidieron ocupar telescopios más potentes para estudiarlo (entre ellos el telescopio espacial Spitzer) y se encontraron con la sorpresa: el sistema no tiene 3 planetas, ¡tiene 7 en total!

El descubrimiento, publicado recientemente en la revista Nature, muestra que todos los planetas del sistema tienen tamaños similares a la Tierra y, más interesante aún, 3 se encuentran en la “zona habitable” de la estrella. Aún así, cabe resaltar nuevamente que estar en la “zona habitable” no es sinónimo de que hay vida en esos planetas; Marte, por ejemplo, está en la “zon habitable” del Sol, pero aún no hemos encontrado vida en nuestro planeta rojo. Además; vivir alrededor de una estrella enana ultra-fría como TRAPPIST-1 tiene sus pros y sus contras. Uno de los pros más importantes es que las estrellas más pequeñas que el Sol, como TRAPPIST-1, “viven” mucho más tiempo. Por ejemplo, en unos 5 mil millones de años más, nuestro Sol evolucionará en lo que denominamos una “gigante roja” y es más que seguro que elimine muchas de (si no todas) las formas de vida que conocemos en la Tierra, incluyendo al ser humano. Estrellas como TRAPPIST-1, por otro lado, demoran alrededor de mil veces más en evolucionar de manera significativa, por lo que cualquier forma de vida tiene mucho más tiempo para hacer sus maletas e irse. En los contras tenemos, por ejemplo, el hecho que TRAPPIST-1 emite mucha radiación en rayos X y ultra violeta extrema, lo que probablemente sea muy dañino para estos planetas, pudiendo erosionar no solo atmósferas sino que incluso oceanos en estos posibles planetas. Y esto, por supuesto, si es que tienen o tuvieron una atmósfera significativa en el pasado. Como ven, las variables son muchas; si bien el descubrimiento es muy interesante, ¡aún queda mucho que estudiar de estos planetas!

En mi opinión, lo más interesante de este descubrimiento es el hecho de que sistemas como el de la estrella TRAPPIST-1 existan. Son 7 planetas (¡hasta ahora descubiertos!), con 3 en la zona habitable de su estrella. Estrellas como TRAPPIST-1, por otro lado, son de las más comunes en nuestra galaxia: 30-40% de todas las estrellas son enanas (en contraste, solo 10% de las estrellas de nuestra galaxia son como el Sol). ¿Serán sistemas como el de TRAPPIST-1 comunes en nuestra galaxia?, ¿en el universo? Hasta ahora, siempre hemos enfocado las búsquedas a planetas como el nuestro: sistemas parecidos a la Tierra orbitando estrellas parecidas a nuestro Sol. Pero podría ser que sistemas como el de TRAPPIST-1, de hecho, sean más comunes. Quien sabe, quizá la vida misma se da más comunmente alrededor de esas estrellas que alrededor de estrellas como la nuestra. Creo que el area de investigación que se abre con este descubrimiento es muy interesante: quizá, solo quizá, hemos enfocado mucho nuestros esfuerzos a buscar sistemas parecidos al nuestro, pero no sabemos si sistemas distintos al nuestro son más o menos habitables. Todo esto estará por verse: den por sentado que en un futuro no muy lejano, tendremos noticias sobre las posibilidades de vida en sistemas como el recientemente descubierto alrededor de TRAPPIST-1. Y, quien sabe, quizá hasta una respuesta definitiva de su habitabilidad; para bien o para mal.

*Néstor Espinoza – Astrónomo (PUC), Candidato a Doctor en Astrofísica (PUC) e Investigador del Instituto Milenio de Astrofísica (MAS) – twitter: @nespinozap

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