Durante la formación del Sistema Solar quedó material que no se convirtió en planetas. Entre las orbitas de Marte y Júpiter se puede encontrar el cinturón de asteroides, un anillo de pequeños trozos de roca entre los cuales destacan Ceres y Vesta. Más allá de la órbita de Neptuno encontramos el cinturón de Kuiper, grupo de objetos congelados al cual se cree que pertenecen Plutón y Caronte. También se cree que los cometas de corto periodo provienen de este sector.

En la lejana periferia del Sistema Solar es probable que exista una nube compuesta por material sólido y gases congelados con la misma composición química del Sistema Solar primigenio; este material pudo haber sido alejado por el viento solar que en la primera etapa del Sol habría sido muy violento. Si por alguna perturbación alguno de sus componentes se aproxima, puede pasar cerca de los planetas formando bellos cometas, es la hipotética nube de Oort.

Las colas de los cometas apuntan en sentido contrario al Sol porque la radiación y el viento solar, literalmente, empujan la cola hacia fuera. Los cometas tienen dos tipos de colas:  Ion (hecha de gases) y Polvo. El viento solar empuja las colas de iones en dirección opuesta al Sol y la presión de la radiación también empuja las colas de polvo, pero se curvan porque las partículas más masivas caen detrás del cometa, moviéndose en órbitas más lentas.