6 CONSEJOS PARA VER LA LUNA, PARA PRINCIPIANTES

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Si recientemente compraste tu primer telescopio seguramente estarás ansioso por montarlo, por tener todo listo y comprobar cómo se ve la Luna través de él. La visión que tenemos de la Luna es impactante incluso a simple vista.  Aquí te dejamos 6 consejos para astrónomos novatos que seguro te serán muy útiles.

1. Controla tus expectativas

Lo que verás a través de tu telescopio te dejará impactado… pero aun así te recomendamos ser prudente, mantén tus expectativas controladas. Gracias a súper telescopios como el Hubble, estamos acostumbrados a ver imágenes de La Luna, de nebulosas y de otros objetos del cielo profundo en HD. Pero es imposible que con nuestros telescopios obtengamos la misma calidad de imagen que la que obtienen los telescopios de observatorios (que miden el tamaño de su diámetro de apertura por metros en lugar de por milímetros).

La buena noticia es que con los telescopios que actualmente tenemos a nuestro alcance, podemos obtener imágenes muy precisas y realmente impactantes.

2. El mejor lugar para colocar el telescopio

Elige un lugar oscuro y abierto en el que no tengas obstáculos en tu visión del cielo. Evita las ciudades y sitios muy luminosos. Además de la luz, los grandes edificios obstaculizarán tu imagen. Pero no solo eso, la polución y el calor de las ciudades harán que tu imagen sea peor.

Evita mirar a través de ventanas. El cristal producirá una distorsión que hará que pierdas luminosidad y claridad. Si abres la ventana y observas desde dentro de una habitación puede que tampoco tengas la mejor imagen. La diferencia de temperatura del aire que entra y del que sale de la habitación pueden crear inestabilidad y distorsión en la imagen.

Lo bueno es que aunque no estés en el mejor lugar, la Luna está tan cerca y nos lo pone tan fácil, que la imagen que tendrás puede ser lo suficientemente clara cómo para dejarte con una gran impresión. Pero ya sabes, mejor busca espacios abiertos y oscuros.

3. El mejor momento para ver la Luna

Cada mes lunar dura 29,5 días que se dividen en 8 fases. Debido al cambio de posición de la Luna respecto a la Tierra y al Sol, cada fase nos ofrece detalles de la Luna muy diferentes.

Cuando vayas con tu telescopio a observar la Luna tienes que tener en cuenta la fase lunar. Los objetos lunares que podrás ver serán muy diferentes en función de cada fase, por lo que recuerda siempre revisar el calendario lunar del mes que corresponda. En nuestro sitio siempre lo publicamos y lo encontrarás en la sección de noticias a final de cada mes.

Las 8 fases lunares

-Luna nueva: es el día 0 del mes. La Luna se encuentra directamente entre la Tierra y el Sol por lo que no podemos verla. Las opciones de visualización son tan limitadas como la cantidad de luz que se refleja en la cara de la Luna.

Si hay Luna nueva y no puedes aguantar más para salir con tu telescopio puedes tratar de localizar la Luna nueva más joven que puedas.

-Luna creciente: va del día 1 al día 6. La cara visible de la Luna empieza a iluminarse y ya puedes empezar a ver cráteres, pero sobre todo a maravillarte con el brillo de la Tierra (también conocido como el resplandor de Da Vinci o la luz cenicienta).

El brillo de la Tierra es un efecto que hace que podamos ver la parte de la Luna que aun está oscura. Este efecto se produce gracias a la luz que la Tierra refleja sobre la Luna. Es como si la Luna nos ofreciese una imagen espectral de lo que podremos ver con claridad dentro de unos días.

-Cuarto creciente: en el día 7 la Luna muestra la mitad derecha de su cara iluminada (la derecha desde el hemisferio Norte, la izquierda desde el hemisferio Sur). Puedes ver algunos mares de la Luna.

-Luna gibosa creciente: del día 8 al 14. La parte iluminada de la Luna continua creciendo. Es una de las mejores fases para verla. Puedes localizar cráteres tan espectaculares como Sinus Iridum.

-Luna llena: en el día 15 del mes lunar la Luna está completamente iluminada. Esta es la peor fase para verla porque está demasiado brillante y no hay sombras que nos ayuden a observar mejor los objetos. Aún así, el brillo en algunos cráteres es espectacular (Kepler o Tycho).

-Luna gibosa menguante: del día 16 al 21. La sombra vuelve a aparecer y va haciéndose poco a poco más grande sobre la superficie lunar.

-Cuarto menguante: el día 22 del mes. Puedes ver los mismos objetos que en el cuarto creciente pero con una iluminación diferente y apreciar detalles distintos. Es un momento excelente para ver cráteres como Werner o Walter.

-Luna menguante: del día 23 al 29. Durante estos días la superficie iluminada va del 49% al 1%.

-Luna nueva: vuelve a la situación inicial y comienza un nuevo mes lunar.

Aprovecha las fases crecientes y decrecientes

Los mejores momentos de observación son las fases crecientes y decrecientes (el peor momento para verla es la Luna llena). Las sombras revelan muchos detalles y nos facilitan que los observemos con más precisión. Un truco muy bueno es fijarse en el terminador lunar o terminator. Es la línea que hay entre la parte iluminada y la parte oscura.

En el terminador las sombras son más largas y nos permiten apreciar los detalles con mayor precisión y con más claridad. Una cosa que debes tener en cuenta es que siempre vemos la misma cara de la Luna.  La Luna mientras gira alrededor de la Tierra siempre nos muestra la misma cara. Hay una parte de la Luna que está siempre oculta desde nuestra posición. Pero gracias al movimiento de libración (es un movimiento de oscilación que hace la Luna) podemos ver una pequeña parte de la cara oculta (un 5%) desde nuestra posición en la Tierra.

4. Localiza la Luna con tu telescopio

Utiliza el buscador. Aunque la Luna es un objeto grande y desde nuestra posición se ve a simple vista, utilizar el buscador te facilitará mucho las cosas. El buscador es un aparato que se acopla al telescopio para facilitar la alineación con los objetos y puede ser de punto rojo (emite una luz roja) o ser un buscador óptico (es un pequeño telescopio con pocos aumentos). En función del telescopio que tengas incluirá uno u otro. En este video puedes ver cómo calibrar el buscador (Finder).

Lo mejor es que antes de ir a ver la Luna tengas tu buscador completamente alineado con tu telescopio y que ambos apunten al mismo sitio. Lo ideal es alinearlo durante el día, apuntando hacía un objeto lejano y que no se mueva (un poste de la luz, una señal de tráfico, un eficio…). Alinearlo con objetos en movimiento como la Luna no es una buena opción.

Juega con los oculares

Una vez que tienes una imagen de la Luna centrada en tu buscador es el momento de mirar a través del ocular del telescopio. Utiliza primero un ocular con poca potencia, uno que te de pocos aumentos (alrededor de 50x). Te facilitará la alineación y te dará una imagen más amplia de la Luna. Después puedes cambiar el ocular por uno con más aumentos. Con este podrás apreciar los objetos lunares con mayor precisión.

Ten en cuenta los aumentos máximos que soporta tu telescopio (puedes aprender cómo saberlo leyendo esta nota) y no los sobrepases, si lo haces tendrás una imagen de mala calidad.

Que no se te escape la Luna

Debido a la rotación de la Tierra perderás tu alineación con la Luna y tendrás que ajustar de nuevo tu telescopio. Cuanto más grande sea el aumento que estés utilizando más notarás el movimiento.

5. Los cráteres y los mares de la Luna

La primera imagen que tendrás de la Luna te tendrá entretenido durante un buen rato, podrías estar durante horas observando… pero ser capaz de reconocer los objetos lunares y observarlos con detalle hará que tu experiencia sea mucho más completa. En la Luna hay muchos tipos de accidentes geográficos que puedes observar. Los más famosos son los cráteres y los mares.

Los cráteres se formaron por el impacto de meteoritos. En la Luna hay 5.185 cráteres de más de 20 km de diámetro. Sus tamaños son muy diferentes, desde pequeños cráteres que miden algunos centímetros a cráteres gigantes como el cráter Bailly que mide 303 km de diámetro.

El cráter Bailly es el más grande de la Luna, no es fácil verlo porque se encuentra en el limite del lado visible. El mejor momento para hacerlo es cerca de la Luna llena cuando el terminador está cruzando la pared del cráter.

Otros cráteres más fáciles de localizar son:

  • Aristarco: mide 40 km de diámetro. Es famoso porque es fácil de ver incluso a simple vista.
  • Platón: es otro de los más famosos, tiene 100 km de diámetro y 1000 metros de profundidad.
  • También puedes probar con Tycho y Copernico.

Los mares lunares son zonas planas muy grandes. La mayoría de ellos se formaron por la erupción de lava provocada por el impacto de meteoritos. Hay 26 mares y algunos de los más famosos son:

  • El Mar de la Tranquilidad (Mare Tranquillitatis) que fue donde alunizó el Apolo 11 y donde Neil Armstrong puso el pie en la Luna.
  • El Mar del Frío (Mare Frigoris) que tiene más de 1.500 km de diámetro.
  • Y el más grande de todos, el Océano de las Tormentas (Oceanus Procellarum). Tiene 2.500 km de diámetro y se formó con la erupción espontánea del magma de la Luna (no hizo falta que ningún meteorito chocase contra la Luna).

Utiliza un mapa lunar

Para localizar fácilmente los cráteres y los mares la recomendación es que uses un mapa lunar, una guía o un atlas. Te ayudará a localizar los accidentes geográficos de la Luna cómodamente y hará que tu experiencia sea más estimulante.

Puedes usar este Mapa Lunar Orion, con el que podrás conocer los nombres de los accidentes lunares más reconocidos. Incluye nombre y descripción de cada cráter.

6. Mejora la calidad de la imagen: usa un filtro lunar

Los filtros lunares se utilizan para mejorar la visión que tenemos de la Luna y para que podamos apreciar mejor los detalles. Cuando hay Luna llena o Luna gibosa, la Luna brilla demasiado y nos deslumbrará al observarla. El brillo nos molestará tanto que tendremos que quitar el ojo del ocular. Si evitamos el deslumbramiento podremos apreciar durante más tiempo y mucho mejor los cráteres y los mares. El filtro lunar reduce la cantidad de luz que entra al ocular, es como si le pusiéramos unas gafas de sol a nuestro telescopio.

Colocar el filtro es muy sencillo, solo tienes que roscarlo en el barrilete del ocular y después insertar el ocular en el telescopio. Nada más. Antes de comprar el filtro, asegúrate del tamaño del ocular. Lo más probable es que sea de 1,25”.

Fuente: elgranobservatorio

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