4 metas científicas de Chang’e 4, la histórica misión de China al lado oculto de la Luna

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Es algo que ninguna potencia espacial había logrado. Y confirma un «nuevo orden mundial» en exploración lunar. La sonda china Chang’e 4 se convirtió este jueves en la primera nave en alunizar en la cara oculta de la Luna. La misión es un «paso histórico en exploración espacial», según la prensa china, y permitirá explorar el lado menos conocido de nuestro satélite, además de realizar experimentos con organismos vivos como semillas de papa y capullos de gusanos de seda.

Aquí te contamos cuatro ambiciosos objetivos científicos de la histórica misión china.

1. Estudiar un mega choque en la historia del Sistema Solar

La cara oculta de la Luna es también llamada el «lado oscuro» de nuestro satélite, no porque carezca de iluminación, sino porque es en gran medida desconocido. Este lado que jamás vemos desde la Tierra es radicalmente diferente de la cara visible y está cubierto de cráteres.

Chang’e 4 aterrizó en la superficie plana de unos 200 km de un cráter llamado Von Kárman, que se encuentra a su vez en un gran cuenca, la depresión de Aitken. «Esta depresión gigantesca tiene unos 2.500 km de diámetro y 13 km de profundidad», explica Andrew Coates, profesor de Física de University College London. Es producto de uno de los impactos más grandes en el Sistema Solar. Se cree que el choque que creó esa gran depresión fue tan potente que perforó la corteza de la Luna hasta el manto.

Los investigadores chinos buscarán dirigir sus instrumentos hacia rocas del manto expuestas en esa cuenca. Los cráteres en la depresión de Aitken constituyen un registro de los impactos experimentados por la Luna, y tal vez por la Tierra, a lo largo de su historia. ¿Cuán significativos fueron esos impactos para el origen de la vida? Chang’e 4 podría ayudar a buscar una respuesta.

Chang’e 4 aterrizó en la superficie plana de unos 200 km de un cráter llamado Von Kárman, que se encuentra a su vez en un gran cuenca, la depresión de Aitken.

2. Explorar la corteza y el interior de la Luna

Muchos de los instrumentos de la sonda son réplicas de su predecesora, Change’e 3, que aterrizó en 2013 en la cara visible de la Luna. Entre esos instrumentos hay cámaras que ya comenzaron a captar y enviar imágenes reveladoras del lado oculto de nuestro satélite.

Uno de los mayores desafíos para una misión al lado oculto de la Luna es que el propio cuerpo lunar bloquea la transmisión de datos en forma directa. Por ello la misión china utiliza un satélite, Quiquiao, que está situado a 60.000 km de la Luna y comunica a la sonda con la Tierra.

Chang’e 4 también cuenta con un radar que puede penetrar la superficie lunar. La corteza es más gruesa en el lado oscuro de la Luna que en el lado visible, donde la corteza es más delgada y ha estado sujeta a erupciones de magma que produjeron mares, las regiones oscuras que pueden verse a simple vista.

La misión que seguirá a la que aterrizó la primera semana de enero, y que tendrá el nombre de Change’e 5, buscará obtener muestras de la superficie lunar y regresarlas a la Tierra.

La sonda cuenta con cámaras, un espectrómetro para estudiar minerales y un radar para perforar la superficie lunar.

3. Una oportunidad única para la radio-astronomía

La misión cuenta con un espectrómetro que permitirá estudiar la radiación solar y que junto a un instrumento a bordo del satélite Quequiao puede funcionar como un radiotelescopio.

El lado oculto de la Luna es ideal para exploraciones de radio-astronomía, porque el cuerpo de la Luna bloquea el ruido de la ionosfera terrestre y las transmisiones de radio humanas. Chang’e 4 permitirá percibir ondas de radio de baja frecuencia que no pueden captarse desde la Tierra.

Esas señales provienen de los inicios del Universo, un período conocido como la edad oscura en la que no había estrellas que emitieran luz, pero sí átomos de hidrógeno que emitían señales de radio.

No todos los instrumentos a bordo de la sonda son chinos. Científicos alemanes colaboraron en la instalación de un detector de partículas en el vehículo explorador, y el instrumento de radio-astronomía en el satélite Quequiao es un esfuerzo conjunto de China y Holanda.

4. Experimentos con plantas y gusanos

La sonda lleva cápsulas selladas con especies vivas de la Tierra, incluyendo semillas de papa y de una planta llamada arabidopsis, así como capullos de gusanos de seda, con los que China buscará formar un mini biosfera lunar. Si la arabidopsis florece, la planta producirá la «primera flor en la Luna», según la prensa china.

Las cápsulas selladas permiten el pasaje de la luz solar, por lo que las plantas podrán realizar fotosíntesis. El experimento, que fue diseñado en colaboración con 28 universidades chinas, es un test pionero sobre la fotosíntesis y la respiración de organismos en la baja gravedad lunar, un sexto de la experimentada en la Tierra.

Pruebas anteriores en la Estación Espacial Internacional ya demostraron que las plantas pueden crecer bien en condiciones de micro gravedad, pero no se ha realizado hasta ahora un experimento con una biosfera controlada en la superficie de la Luna.

Otra diferencia es que la Estación Espacial Internacional se halla bajo la protección de los llamados Cinturones de Van Allen, dos áreas en forma de anillos de radiación generadas por el campo magnético de la Tierra. Pero los experimentos en la Luna podrían demostrar el crecimiento de organismos sin esa protección contra la radiación cósmica.

Flor de la planta llamada arabidopsis. Si las semillas de arabidopsis transportadas por la sonda a la Luna florecen en sus cápsulas selladas, la planta producirá la «primera flor en la Luna», según la prensa china.

Fuente: bbcmundo

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