Un planeta “terrestre” orbitando la zona habitable del sistema estelar más cercano a la Tierra

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por Néstor Espinoza*

Ayer se publicaron los resultados del proyecto Pale Red Dot, los que confirman la presencia de un planeta terrestre* orbitando la estrella Próxima Centauri, una estrella a solo 4 años luz de distancia de la Tierra. Y no sólo eso: también lo hace alrededor de su zona habitable. ¿Qué significa todo esto? Sigue leyendo; ¡te sorprenderás!

Hace muchos años que los ojos están puestos en una pequeña estrella que hoy conocemos como “Próxima Centauri”. Las razones son varias. La más importante, sin duda, es que la estrella está muy cerca de nosotros (y, por ello, su nombre): está a “solo” 4 años luz de nuestro planeta. Considerando que nuestra galaxia tiene un diámetro de 100.000 años luz, esta distancia es muy, muy pequeña en términos astronómicos. De hecho, ya hay planes para mandar una sonda a esta estrella en el futuro (¿no me crees? googlea el proyecto “Starshot”).

Es alrededor de esta estrella que ayer el equipo Pale Red Dot, liderado por Guillem Anglada-Escudé, un astrónomo de la Universidad de Londres, ha anunciado el descubrimiento de un pequeño planeta de masa “terrestre” (solo un ~30% más masivo que nuestro planeta). Y no solo eso: el planeta orbita a una distancia tal de su estrella madre que, de haber agua en su superficie y tener una atmósfera que mantenga esa temperatura estable, esta estaría en estado líquido. Cuando un planeta orbita a esta distancia, se dice que el planeta orbita “la zona habitable” de su planeta. Sin duda este descubrimiento es histórico no solo para la astronomia, sino que para toda la humanidad.

Aún así, como en todo descubrimiento, debemos ser cuidadosos con cuánto concluimos. Por ejemplo, como podrán darse cuenta, al referirme a la “zona habitable” fui bastante cuidadoso. Esto es por que cuando hablamos de habitabilidad, hay muchos factores que influyen (véase esta columna anterior con respecto a este tema). Otro factor importante es el radio de este nuevo exoplaneta. Si se fijan, el título tiene el término “terrestre” entre comillas. Esto es justamente por que no sabemos cuán grande es este planeta en terminos de su tamaño físico y, por tanto, no sabemos su composición, la que solo podríamos saber combinando su masa (que la sabemos ahora, gracias a este descubrimiento) con su radio (que aún no sabemos). Por lo mismo, no tenemos certeza de que el planeta sea rocoso como nuestro planeta.

Como vemos, aún queda mucho trabajo por delante del estudio de este nuevo exoplaneta. Sin embargo, este descubrimiento ha abierto un mundo de posibilidades: si efectivamente confirmamos que es rocoso, y si efectivamente tiene las condiciones para la vida…¿habrá vida en este sistema estelar vecino? Y, ¿cuán distinta será a la que vemos aquí en la Tierra?

*Néstor Espinoza – Astrónomo (PUC), Candidato a Doctor en Astrofísica (PUC) e Investigador del Instituto Milenio de Astrofísica (MAS) – @nespinozap

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