La inflación cósmica

Por

por Carlos Otto*

Hace unas semanas tuve la suerte de asistir a una charla de Brian Schmidt, cosmólogo australiano que ganó el Premio Nobel de Física el año 2011 por encontrar evidencia suficiente de que nuestro universo se está inflando a un ritmo acelerado.

Antes de resumir lo que el profesor Schmidt tenía que contarle al mundo, debo mencionar que fue hermoso ver la enorme cantidad de personas que quería ingresar al ex-Congreso Nacional, el lugar elegido para la cita. La fila para entrar daba la vuelta a la calle Morandé y la mitad de la gente se quedó afuera porque, sencillamente, no cabía en el “salón de honor”. Parecía el Lolapallooza de la astrofísica.

En medio de este entusiasmo inédito por la ciencia y luego de unas insulsas palabras de las autoridades políticas presentes, por fin comenzó la charla. Entérese del asombroso descubrimiento de Schmidt y su equipo en esta columna:

El universo no es infinito, ni tampoco eterno. Tiene un espacio limitado y 13.800 millones de años de antigüedad. Einstein predijo en 1907, a punta de papel y lápiz, que esta inmensa y extraña burbuja se estaba expandiendo como un globo, pero no había tecnología suficiente para comprobarlo. Hoy podemos decir que Einstein tenía razón: el globo se infla. Y muy rápido. En verdad, cada vez más rápido, o “aceleradamente”, en lenguaje técnico. Schmidt y su equipo lograron medir esa expansión observando cómo se alejaba el destello de varias supernovas tipo-E, verdaderas “bengalas” o “velas” galácticas fácilmente rastreables con telescopios poderosos.

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No tenemos idea de qué hay más allá de esa última frontera (la “cáscara” del globo), ni cómo es ese sitio que “permite” que nuestro universo le “quite espacio”. Aún estamos tratando de ver por qué se está inflando el globo, algo que el Profesor Schmidt también averiguó, en parte…

Al parecer, el universo se expande por la presencia de una extraña sustancia llamada Energía Oscura”. Esta energía no “está” en el espacio como cualquier otra, sino que es parte del espacio mismo. Y lo más raro de todo, ¡provoca que la gravedad separe los cuerpos en vez de atraerlos! Esta verdadera barbaridad de la física fue predicha por Einstein en 1907, y Schmidt comprobó que un 73% del universo está hecho de esta cosa!

En estas zonas donde la energía oscura “invierte” la gravedad, el propio espacio-tiempo se repele a sí mismo, creando aún más espacio y alejando entre sí a todos los cuerpos que lo habitan. Imagíneselo como un globo con puntos pintados en su superficie: al inflar el globo, “se crea” más espacio entre los puntos.

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Si las mediciones del equipo ganador del Nobel hubieran dado lo contrario, el universo se estaría contrayendo y tendría fecha segura de desaparición, ya que producto de la gravedad atractiva (la misma que nos mantiene sujetos al piso),todos los cuerpos del universo se volverían a juntar, como los puntos al desinflarse el globo. Algo así como un “Big-Bang” al revés, o “Gnab-Gib”, como le llama el Profesor Schmidt.

Pero la inflación cósmica tampoco trae buenas noticias…

El problema de la expansión del espacio-tiempo es que, al parecer, es más rápida que la luz. A no ser que la energía oscura desaparezca mágicamente, se creará tanto espacio entre estrellas y planetas (los “puntos pintados” en el globo), que ninguna luz externa a la Tierra alcanzaría a llegar a nuestros ojos, dejando sólo un oscuro y silencioso vacío entre medio. En otras palabras, no existiría ni el día ni la noche: el Sol más cercano estaría demasiado lejos como para que nos llegue su luz y calor. Al mirar al cielo sólo veríamos oscuridad infinita. El profesor Schmidt ironizaba con esto: “para entonces, los cosmólogos no tendremos nada de qué hablar…”

Las consecuencias de las conclusiones de Schmidt y de muchos astrónomos no dejan de impresionar. Mientras en nuestro pequeño planeta las cosas parecieran inmutables, en las profundidades del cosmos se están librando sucesos que pueden cambiar la historia completa de todo lo que conocemos ¿Seguirá la raza humana viva para presenciar estas predicciones? ¿Descubriremos la forma de sobrevivir sin luz de ningún Sol? ¿O tendremos que mudarnos de universo, si es que existieran más fuera del nuestro? Inmensas interrogantes que tendremos que ir respondiendo con el tiempo y el avance científico. Por ahora, sólo nos queda disfrutar lo que tenemos.

Carlos Otto – Ingeniero Eléctrico USACH, Profesor de Física en U. Mayor, Guitarrista Rítmico en FHT y Astrónomo frustrado.

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