El siglo de Einstein: cien años del Universo relativo

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La pasión desbordante con la que Jürgen Renn habla de Albert Einstein contradice todos los estereotipos sobre la supuesta frialdad de los alemanes. El director del Instituto Max Planck para la Historia de la Ciencia, en Berlín, es sin lugar a dudas uno de los investigadores que con mayor detalle y profundidad ha estudiado la vida y obra del genio que alumbró la Teoría de la Relatividad General hace un siglo. Renn, junto con su colega Hanoch Gutfreund, se ha ocupado de la edición especial que acaba de publicar la Universidad de Princeton de Relatividad: La teoría especial y general, el libro en el que Einstein resumió su visión revolucionaria. A pocos días de la conmemoración de su centenario, este sabio historiador recibió al periodista Pablo Jáuregui del diario español El Mundo en un aula del Max Planck, y aquí les compartimos esta interesante entrevista:

Un siglo después, ¿cuál es la contribución más importante de la Relatividad General a la Humanidad?

Lo fundamental es que ahora comprendemos el Universo mucho mejor que antes. Hoy sabemos que vivimos en un universo muy diferente, mucho más dinámico, y hemos revisado nuestra concepción de nociones fundamentales como el espacio y el tiempo. Ahora sabemos que el espacio y el tiempo no son sólo el escenario en el que el universo físico se desenvuelve, sino que forman parte de los propios procesos físicos. Vivimos en un universo en expansión, lleno de agujeros negros y otros objetos extraños, fenómenos que nadie jamás hubiera podido imaginarse antes de la revolución de Einstein en 1915.

¿Podríamos definir los últimos 100 años como el siglo de la Relatividad?

No, en absoluto. La Relatividad, en sus inicios, era un campo esotérico y marginal. Cuando Einstein empezó a trabajar en este terreno, casi nadie pensaba que encontraría algo importante, porque se creía que la gravedad ya era un fenómeno suficientemente explicado por Newton. Incluso en 1915, cuando lo presentó, muy pocos se la tomaron en serio. Después tuvo un éxito espectacular, porque algunas de sus predicciones se verificaron por la expedición de Eddington para observar un eclipse solar en 1919, que demostró la curvatura de la luz en presencia de un campo gravitacional. Pero incluso entonces sólo era algo que interesaba a un grupo reducido de especialistas. Sólo fue en la segunda mitad del siglo XX cuando se convirtió en la base teórica sobre la que se cimentó una nueva manera de comprender el Universo, y empezó a tener un impacto sobre la tecnología al comprobarse que es necesario tener en cuenta la Relatividad General para ajustar la precisión de los satélites GPS. Pero más allá de eso, apenas ha tenido aplicaciones tecnológicas. Su utilidad tiene mucho más que ver con comprender nuestro universo.

¿Es la Relatividad, por lo tanto, un ejemplo de la importancia de la investigación básica, independientemente de las posibles aplicaciones tecnológicas que pueda tener en el futuro?

¡Sin duda! Einstein demuestra cómo la investigación teórica es valiosa como una actividad cultural que nos permite comprender mejor nuestro lugar en el Universo. Y también de cómo esta investigación básica puede tener aplicaciones impredecibles. El propio Einstein dijo que si dejáramos el tema de la iluminación sólo en manos de los ingenieros, tendríamos lámparas de petróleo cada vez mejores, pero careceríamos de electricidad. Porque la electricidad surgió de investigaciones motivadas únicamente por la búsqueda de conocimiento. Hay que tener en cuenta que en la época de Einstein, la ciencia todavía no estaba tan establecida ni era aceptada en muchos países como un impulso para la modernización. Esto empezó a ocurrir a principios del siglo XX, pero la ciencia únicamente se veía como un conocimiento útil para el desarrollo tecnológico. Sin embargo, el triunfo de la Relatividad convirtió a Einstein en un símbolo del valor de la ciencia como búsqueda de conocimiento, como un proyecto cultural para comprender el mundo.

¿Cuánto influyó el antisemitismo en el rechazo inicial a la teoría de Enstein?

Bueno, al principio ese rechazo tuvo mucho más que ver con el hecho de que sus colegas no pensaban que era un problema importante, ya que lo consideraban un campo esotérico. Fue sólo después de la I Guerra Mundial cuando Einstein se hizo famoso porque su teoría fue confirmada por la expedición del eclipse solar. Y como, a diferencia de la mayoría de sus colegas científicos, nunca había abrazado el nacionalismo alemán, se le invitaba a París y él, un suizo judío cuya teoría fue confirmada por un inglés pacifista, se convirtió en un símbolo de cooperación internacional. Pero conforme en Alemania creció el antisemitismo y el conservadurismo que rechazaba el avance de la modernización, Einstein y la Relatividad fueron atacados precisamente por haberse convertido en un símbolo político de colaboración internacional.

Debido a su huida de Alemania por culpa de los nazis, ¿es difícil celebrar hoy a Einstein como un gran científico alemán?

Sí, existen sentimientos ambiguos en Alemania hacia la figura de Einstein debido a la trágica historia de su relación con este país. En las primeras décadas del siglo XX, se convirtió en el científico alemán más admirado, pero los nazis le obligaron a huir. Después de la guerra, jamás quiso volver a pisar Alemania, ni siquiera para hacer una visita. Pero por eso mismo hubiera sido totalmente absurdo e inaceptable que Alemania se apropiara de él como un gran héroe nacional. Y por eso, cada vez que se homenajea su figura en Alemania, es imprescindible recordar a la vez el lado oscuro y trágico de su relación con el país. Para los alemanes, Einstein es un símbolo muy importante, no sólo por su valor científico, sino como víctima de una terrible persecución política. Es muy importante resaltar y mantener esta dimensión simbólica de Einstein en la conciencia colectiva de Alemania como un recordatorio de lo que ocurrió con los judíos.

¿Cuál es la clave de su genialidad y su creatividad?

Einstein siempre tuvo la valentía de reconocer que mucho del conocimiento que tenemos es preliminar. Y que siempre somos libres, o al menos deberíamos tener total libertad, para cuestionarlo, reconsiderarlo y cambiarlo, si es necesario. Él fue capaz de hacerlo porque siempre miraba el mundo con un horizonte muy amplio y tomaba cierta distancia, a veces irónica, de la ciencia que se hacía en su día. Siento tener que decirlo, pero muchos científicos de hoy son como soldados en el campo de batalla, incapaces de ver las cosas y adoptar grandes estrategias desde una perspectiva más amplia. Pero Einstein siempre se aseguró de mirar el mundo desde una distancia que le permitía estar dispuesto a ir a contracorriente cuando lo consideraba necesario. Y no siempre acertaba, se equivocó en algunas ocasiones, pero también logró varias revoluciones científicas. Eso fue porque se atrevió a pensar de manera diferente a los demás. Y ésa fue la clave de su genialidad.

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Einstein a veces citaba a Dios. ¿Cree que en algún sentido fue un hombre religioso?

Es difícil responder. No creía en un Dios personal, pero quizás sí aceptaba la existencia de en un ser divino que se reflejaba en las leyes del Universo. Para él, comprender el funcionamiento del Universo era una forma de veneración religiosa. Ésa era su religión. Por eso, de vez en cuando decía cosas como «Dios no juega a los dados», que era una manera irónica de hablar, pero también reflejaba que para él, de alguna manera, la ciencia era una forma de hablar con Dios, y la naturaleza objetiva del Universo era algo que veneraba como si fuera una revelación divina. No creía, desde luego, en ninguna religión tradicional, en ninguna religión del Libro, pero para él, la posibilidad de leer las leyes de la naturaleza era como descifrar el libro de Dios.

¿Qué podemos aprender hoy de su pacifismo y su activismo en defensa de los derechos humanos?

Einstein comprendía la política de su tiempo, y esto no es algo que necesariamente podamos esperar de un científico que se dedica a estudiar las leyes del Universo. Pero él hizo un gran esfuerzo por intentar comprender la naturaleza humana. Y rechazaba toda forma de nacionalismo o fanatismo, así que de Einstein podemos aprender que el conocimiento científico y la racionalidad pueden unificar a toda la Humanidad por encima de razas, credos o nacionalidades. Ante todo, él creía en el gran poder unificador de la ciencia, porque la veía como un gran proyecto humano de colaboración internacional. Se preocupó mucho por las armas nucleares, y creyó que la única solución sería alguna forma de gobierno mundial. Al mismo tiempo, también se preocupó mucho por el sufrimiento individual de los refugiados, un problema que sigue siendo muy actual. De todo esto podemos aprender mucho, porque Einstein rechazaba la ciencia que se encerraba en una torre de marfil, y consideraba que era su deber afrontar los problemas de su tiempo. Ojalá muchos científicos de hoy siguieran su ejemplo.

Más allá de su prestigio en la comunidad científica, Einstein es el gran icono mundial de la genialidad y la sabiduría. ¿Por qué? ¿Cree que se merece semejante nivel de adoración colectiva?

Sí, sin duda se lo merece, por dos motivos. Primero, porque su propia trayectoria vital le obligó a atravesar todos los grandes conflictos del siglo XX: se opuso a la Primera Guerra Mundial, fue un refugiado de la Segunda Guerra Mundial y sintió una responsabilidad por la ciencia en la que se basó la bomba atómica. No estuvo directamente involucrado en su desarrollo, pero una parte de la física necesaria para crear la bomba tiene que ver con la relatividad especial. Y además él firmó una carta a Roosevelt, advirtiendo a los americanos sobre el riesgo de que los nazis fabricaran la bomba. Así que, por un lado, le tocó estar en el medio de todos los conflictos fundamentales del siglo XX. Pero es que además, las posturas que adoptó nunca fueron simplemente para tomar partido por un bando, sino para intentar comprender el lado racional y humano del cada conflicto. Einstein es un símbolo positivo porque siempre se puso del lado de la paz, la reconciliación, la racionalidad y el progreso. Así que creo que hoy sigue siendo una referencia que puede ayudar a orientarnos en el mundo de hoy, más allá de que fuera un gran científico en todos los campos, y además un científico sin prejuicios, jamás de mente estrecha. Por eso me parece plenamente justificado su estatus como icono mundial de sabiduría.

¿Es Einstein el científico más grande de todos los tiempos?

Bueno, intuitivamente mi respuesta sería que sí, pero eso depende de la escala de tiempo. Sabemos mucho más sobre científicos recientes que sobre los antiguos. Si consideras la influencia de alguien como Aristóteles a la hora de forjar nuestra manera de comprender el mundo durante dos milenios, creo que también era un gran científico, teniendo en cuenta los medios de su época. Así que hay unas cuentas figuras excepcionales de esta talla, aunque desde luego no tendría dudas de que Einstein es el más grande del mundo moderno, sobre todo por su lado humano. Hay otros grandes científicos, pero ninguno muestra la misma preocupación de Einstein por la Humanidad.

Fuente: elmundo.es

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