El planeta enano Haumea también tiene un anillo

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El 24 de agosto de 2006 Plutón dejó de ser considerado un planeta para formar parte de una nueva categoría llamada planetas enanos. La razón fue el descubrimiento de otros cuerpos parecidos a él en el Sistema Solar. En la actualidad hay cinco planetas enanos: Plutón, Eris, Makemake y Haumea, que son objetos transneptunianos (es decir, están más allá de Neptuno), y Ceres, situado en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter.

Haumea era, hasta hoy, el más desconocido. Un equipo liderado por investigadores españoles publicó recientemente en la revista Nature el estudio que llevan realizando durante varios años y que culminó el pasado 21 de enero, cuando lo observaron con 12 telescopios aprovechando que Haumea pasaba delante de una estrella. Un fenómeno que se conoce como ocultación estelar.

Su descubrimiento más sorprendente es que Haumea tiene un anillo. Según detalla José Luis Ortiz, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y autor principal del estudio, mide 70 kilómetros de anchura y, según creen, su composición es distinta a la de los famosos anillos de Saturno, formados en su mayor parte por hielo de agua y en un pequeño porcentaje por material rocoso: “Probablemente el anillo de Haumea está compuesto, sobre todo, de roca y material orgánico porque es mucho menos reflectante que los de Saturno y por tanto, pensamos que tiene bastante menos hielo de agua”, explica.

“Parece que los anillos no son tan exóticos y raros como se pensaba y son más comunes en el Sistema Solar de lo esperado”, añade Ortiz, cuyo equipo publicó hace tres años, también en la revista Nature, el descubrimiento de un anillo en torno a Chariklo, un objeto de unos 250 kilómetros de diámetro. No obstante, Haumea es el primer planeta enano en el que se descubre una de estas formaciones.

Ocultación estelar

Haumea era también el único planeta enano que quedaba por caracterizar bien. “Los otros ya habían sido estudiados. Plutón y Ceres por las naves espaciales New Horizons y Dawn, respectivamente. Y en el caso de Makemake y Eris se pudieron determinar bien sus propiedades físicas con ocultaciones estelares en el pasado, como hemos hecho ahora con Haumea”, repasa el científico español.

La ocultación estelar que se produce cuando el planeta enano pasa delante de las estrellas de fondo es como un eclipse, es decir, la sombra sólo es visible en zonas muy concretas de la Tierra. Por eso, aunque este fenómeno se produce en Haumea entre una y tres veces al año, no siempre se puede observar desde zonas favorables para colocar telescopios.

El equipo liderado por Ortiz, en el que también participan investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), estuvo unos dos años buscando el momento propicio para presenciar una de estas ocultaciones estelares, que duran un máximo de 100 segundos. Finalmente los telescopios que usaron estaban en Italia, Alemania, Hungría , Eslovaquia y la República Checa. “La intensidad de la estrella disminuye drásticamente cuando se produce la ocultación. Haumea tapa la estrella”, señala el científico, que no descarta que haya más de un anillo.

Con esta técnica pueden determinar el tamaño, la forma y la densidad de los cuerpos transneptunianos, que son difíciles de estudiar debido a su pequeño tamaño, su escaso brillo y a lo lejos que están, pues se encuentran en los confines del Sistema Solar.

Otra de las novedades de este trabajo es que se ha podido determinar muy bien la densidad de Haumea: “Es bastante más baja de lo que se había pensado”, señala Ortiz. Se trata de un cuerpo helado como Plutón, aunque su hielo es fundamentalmente de agua (el de Plutón es de nitrógeno, metano y monóxido de carbono). “También hemos descubierto que no tiene atmósfera, a diferencia de Plutón”, añade. Sus tamaños son, sin embargo, dos, pues Haumea mide 2.320 kilómetros en su lado más largo.

El planeta enano tarda 249 años en completar una vuelta al Sol, aunque su velocidad de rotación es tan alta que hace que se deforme y tenga una forma elipsoide triaxial, es decir, sería parecida a un balón de rugby, pero cada eje tiene un tamaño distinto.

Por lo que respecta al posible origen del anillo de Haumea, los científicos creen que pudo formarse tras una colisión con otro objeto o bien por la liberación de parte del material de su superficie debido a la rápida velocidad de rotación.

Fuente: elmundo.es

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