El aterrizaje de ExoMars falló en los últimos segundos del descenso a Marte

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El intento de aterrizaje del módulo de la misión ExoMars2016 en Marte falló en los últimos segundos, aunque los responsables de la Agencia Espacial Europea (ESA) todavía no saben por qué la sonda no se comportó como esperaban al final del descenso. Así lo han asegurado este jueves durante la esperada rueda de prensa en la que debían por fin relatar cómo había transcurrido el intento de aterrizaje que el módulo Schiaparelli llevó a cabo el miércoles.

«La maniobra fue muy compleja y se trató de un test de prueba», advirtió Jan Woerner, director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), al inicio de su intervención, antes de explicar por qué no han podido contactar con Schiaparelli. El coste de esta parte de la misión ExoMars2016 asciende a 230 millones de euros.

«El EDM (Schiaparelli) entró en la atmósfera de Marte. La cápsula estuvo bien protegida por el escudo y el despliegue del paracaídas también fue como esperábamos, hasta un determinado momento. Los datos preliminares no cuadran con nuestras expectativas. El aterrizador no se comportó exactamente como esperábamos. Nos llevará algo de tiempo analizarlo«, apuntó, por su parte, Andrea Accommazzo, al frente de las maniobras en el Centro de Operaciones de la ESA de Darmstadt, en Alemania, desde donde se han llevado a cabo las maniobras y el seguimiento de esta misión conjunta entre Europa y Rusia. «Un test puede ir bien o mal, pero lo más importante es recoger datos de la prueba«, señaló el jefe de la División de Misiones Solares y Planetarias.

El objetivo principal del aterrizador Schiaparelli era ensayar la tecnología necesaria para que en 2020 se ponga en marcha la segunda fase del proyecto. El plan es mandar a Marte un sofisticado vehículo robótico (rover) que, al igual que el estadounidense Curiosity, explorará la superficie marciana. Llevará un taladro capaz de perforar hasta los dos metros de profundidad (será el primero que pueda coger muestras de terreno tan profundas) y buscar indicios de vida.

«Hemos recibido una enorme cantidad de datos del test y tenemos que analizarlos en las próximas semanas Tenemos que entender qué ocurrió durante los últimos segundos», explicó David Parker, director de Vuelos Tripulados y Exploración Robótica de la ESA. «Es mucho lo que hemos aprendido y mucho lo que tenemos que averiguar aún», precisó.

Asimismo, estaba previsto aprovechar la capacidad del módulo Schiaparelli para realizar mediciones en el planeta rojo durante un periodo de entre tres y siete días, según cuánto tiempo le durara su batería. Para ello, llevaba incorporada una estación meteorológica, denominada DREAMS, que recogería diversos parámetros de Marte.

«Para nosotros ha sido un gran chasco», admitía a EL MUNDO Ignacio Arruego Rodríguez, investigador responsable del sensor español que lleva la estación meteorológica DREAMS, del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y cuyo coste ronda los 900.000 euros.

La estación meteorológica DREAMS era la principal carga útil del módulo de aterrizaje Schiaparelli: «Consta de una serie de sensores hechos por diferentes países que tratan de medir distintos aspectos de la atmósfera marciana, concretamente la presión, la temperatura, la humedad, dirección y fuerza del viento, y radiancia del sol que llega a la superficie de Marte en diferentes longitudes de onda (éste es en concreto el espectrómetro que aportamos desde el INTA) y la presencia o no de campos eléctricos, que es al que no se había medido antes en Marte. Todo ello está relacionado con la dinámica del polvo en suspensión en el aire marciano, que es el aspecto fundamental que rige la dinámica atmosférica», relata el investigador español.

Woerner subrayó que la compleja maniobra de inserción en la órbita de Marte de la segunda parte de la misión ExoMars2016, la sonda orbitadora TGO, se produjo con éxito. «La gran noticia es que podemos confirmar que TGO ha tenido mucho éxito en su entrada a la órbita de Marte. Eso significa que está ahora preparada para hacer ciencia y al mismo tiempo como enlace de comunicaciones para la misión de 2020. El TGO es para nosotros una pieza crucial tanto para ExoMars2016 y ExoMars2020», aseguró.

La sonda orbitadora TGO se encargará de estudiar los gases de la atmósfera marciana, en particular, el metano detectado para intentar averiguar si su origen es geológico o biológico. Su trabajo científico, que desarrollará en una órbita situada a 400 kilómetros de la superficie, comenzará en 2017.

La sala del Centro de Operaciones Espaciales de la ESA en Darmstadt.

La sala del Centro de Operaciones Espaciales de la ESA en Darmstadt.

En 2020 se mandará un vehículo robótico

¿Sigue entero el módulo Schiaparelli? ¿En qué estado está?: «Es muy difícil decirlo», admitió Andrea Accommazzo. «Desafortunadamente, ahora no estamos todavía en disposición de determinar las condiciones dinámicas en las que el aterrizador tocó el suelo. Pero lo estaremos. Y entonces sabremos si su estructura sobrevivió o no«, señaló el investigador. «Todavía estamos procesando los datos del descenso, y de la superficie aún no tenemos ningún dato».

«La misión ExoMars es muy difícil, es un gran reto y por eso la hacemos. Queda mucho más por hacer en esta misión y muchas cosas que preparar de cara al envío del rover de la misión de 2020″, concluyó David Parker.

«Tendremos que esperar seguramente semanas para que se pueda averiguar qué ha fallado», señala Ignacio Arruego, que se muestra cauto pero esperanzado sobre el lanzamiento del rover en 2020, en el que también España contribuirá con instrumentos.

No obstante, este responsable del INTA subraya que «ha sido un gran éxito que la sonda TGO entrara en la órbita marciana, pues es esta sonda la que hará la gran mayoría de la ciencia de ExoMars2016». «Va a hacer ciencia durante varios años, mientras que Schiaparelli iba a trabajar durante unos cuatro días», señala.

Fuente: elmundo.es

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