Diez curiosidades de Plutón que hemos descubierto en los últimos cinco años (Parte 2)

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6. El hielo que se «calienta» y forma «células»

Los científicos de la misión New Horizons de la NASA utilizaron simulaciones por computadora de última generación para mostrar que la superficie de la Planitia Sputnik de Plutón está cubierta de «células» de hielo agitadas que son geológicamente jóvenes y se forman debido a un proceso llamado convección.

Los científicos de la misión New Horizons de la NASA utilizaron simulaciones por computadora de última generación para mostrar que la superficie de la Planitia Sputnik de Plutón está cubierta de «células» de hielo agitadas que son geológicamente jóvenes y se forman debido a un proceso llamado convección. – NASA / Johns Hopkins APL / Southwest Research Institute

Los icebergs no son las únicas formaciones únicas de Plutón. En la superficie de Sputnik Planitia se puede observar una red de extrañas formas poligonales en el hielo, cada una de al menos 10 kilómetros de ancho. Aunque se parecen a las células bajo un microscopio, no lo son: son la prueba del calor interno del planeta enano tratando de escapar de debajo del glaciar, formando burbujas de hielo de nitrógeno ascendente y descendente, algo así como una lámpara de lava caliente.

El hielo «caliente» se eleva hacia el centro de las células mientras que el material más frío se hunde a lo largo de sus márgenes. No hay nada igual en ninguno de los glaciares de la Tierra, ni en ningún otro lugar del sistema solar explorado por la humanidad.

7. El «corazón» que regula el clima

Igual que Groenlandia y la Antártida ayudan a controlar el clima en la Tierra, su «corazón» helado desempeña la misma función. Los hielos de nitrógeno en el Tombaugh Regio en forma de corazón de Plutón pasan por un ciclo todos los días, sublimando de hielo a vapor con la luz solar diurna y condensándose nuevamente en la superficie durante la fría noche. Cada ronda actúa como una suerte de «latido», impulsando vientos de nitrógeno que circulan alrededor del planeta a una velocidad de hasta 20 minutos por hora.

«El corazón de Plutón en realidad controla la circulación de su atmósfera», explica Tanguy Bertrand, científico planetario del Centro de Investigación Ames de la NASA en Mountain View, California. Los sofisticados modelos de pronóstico del tiempo que Bertrand ha creado utilizando los datos de New Horizons muestran que, a medida que estos hielos subliman en el extremo norte del corazón y se congelan en la parte sur, impulsan vientos rápidos en dirección oeste, curiosamente opuestos al giro hacia el este de Plutón.

«Esos vientos hacia el oeste, que chocan contra la accidentada topografía en los márgenes del corazón de planeta enano, explican por qué hay ventiscas en el borde occidental del Sputnik Planitia, un hallazgo notable teniendo en cuenta que la atmósfera de Plutón es solo 1/100 000 de la de la Tierra», afirma Bertrand. También explican algunas otras características sorprendentes del desierto de Plutón.

 

8. Las dunas de Plutón

Cerca de las montañas de hielo de agua en las franjas del noroeste del glaciar Sputnik de Plutón pueden proporcionar las partículas, y el "corazón" de nitrógeno de Plutón proporciona vientos

Cerca de las montañas de hielo de agua en las franjas del noroeste del glaciar Sputnik de Plutón pueden proporcionar las partículas, y el «corazón» de nitrógeno de Plutón proporciona vientos – NASA / Johns Hopkins APL / Southwest Research Institute

Las dunas de los desiertos requieren de dos elementos: partículas pequeñas y vientos sostenidos que puedan levantarlas. Y, a pesar de su débil gravedad, su fina atmósfera, el frío extremo y la composición de hielos de su superficie, Plutón aparentemente tenía (o aún puede tener) todo lo necesario para hacer dunas. Porque a semejanza del desierto del Sahara o el Gobi, en este remoto mundo también hay cientos de dunas que se extienden unos 75 kilómetros en el borde occidental de Sputnik Planitia.

Las montañas de hielo de agua de esta zona pueden proporcionar las partículas o la «arena», y el «corazón» de nitrógeno de Plutón proporciona los vientos. Sin embargo, en lugar del cuarzo, arenas de basalto y yeso arrastradas por vientos en la Tierra, los científicos sospechan que las dunas en Plutón son granos de arena de hielo de metano transportados por vientos que soplan a no más de 20 minuto por hora. Aún así, según el tamaño de las dunas, los investigadores también creen que los vientos pueden haber sido más fuertes en el pasado, así como que el planeta enano haya tenido una atmósfera más gruesa en el pasado.

9. El misterio detrás de que Plutón y Caronte solo tengan cráteres grandes

Siguiendo con las «particularidades» de Plutón, encontramos que los cráteres, que son casi como una norma en el Sistema Solar, apenas están presentes aquí en pequeñas formas, solo en grandes impactos. E igual ocurre con Caronte. ¿Por qué? «Nos cogió por sorpresa que había menos cráteres pequeños de lo que esperábamos, lo que significa que también puede haber menos objetos pequeños del Cinturón de Kuiper de los previstos», explica Kelsi Singer, científico adjunto del proyecto New Horizons y coinvestigador del Instituto de Investigación Southwest en Boulder, Colorado.

Los análisis de imágenes de cráteres de New Horizons indican que pocos objetos de menos de menos de 1,6 kilómetros de diámetro bombardearon cualquiera de los dos mundos. Debido a que los científicos no tienen ninguna razón para creer que la actividad tectónica hubiera «limpiado» la superficie de estos impactos, los investigadores se inclinan a pensar podría significar que el Cinturón de Kuiper -un disco lleno de objetos que orbita alrededor del Sol a una distancia de entre 30 y 55 ua, más allá de Neptuno, y del que forma parte Plutón- está desprovisto de objetos muy pequeños.

«Estos resultados nos dan pistas sobre cómo se formó el Sistema Solar porque nos cuentan sobre la población de bloques de construcción de objetos más grandes, como Plutón y quizás incluso la Tierra», afirma Singer.

 

10. El pasado volcánico de Caronte

Vista en color mejorada de la luna más grande de Plutón, Caronte. Los colores están procesados para resaltar la variación de las propiedades de la superficie en la luna; lo más llamativo es la región polar norte (superior) rojiza.

Vista en color mejorada de la luna más grande de Plutón, Caronte. Los colores están procesados para resaltar la variación de las propiedades de la superficie en la luna; lo más llamativo es la región polar norte (superior) rojiza. – NASA / Johns Hopkins APL / Southwest Research Institute

New Horizons también visitó Caronte y la fotografió en alta resolución, lo que permitió conocer sus dos tipos de terreno: una inmensa llanura que se extiende hacia el sur, llamada Vulcan Planitia, que es al menos del tamaño de California; y un terreno accidentado coloquialmente llamado Oz Terra que se extiende hacia el norte al polo norte de la luna más grande de Plutón. Ambos parecen haberse formado a partir de la congelación y expansión de un antiguo océano debajo de la corteza del satélite.

La expansión moderada en el norte creó el terreno accidentado y montañoso de Oz Terra que podemos ver hoy, mientras que la expansión en el sur se abrió paso a través de respiraderos, grietas y otras aberturas, que se derramaron en criolava por la superficie. De hecho, se piensa que Vulcan Planitia es un crioflujo gigante que cubrió toda la región al principio de la historia de Caronte.

Existen características similares en algunos satélites helados en todo el Sistema Solar, incluida la luna gigante de Neptuno, Tritón, las lunas de Saturno, Tethys, Dione y Encelado, y las lunas de Urano, Miranda y Ariel. Y gracias a las imágenes detalladas de New Horizons, Caronte será algo así como la piedra de Rosetta de la actividad volcánica de estos mundos helados.

Fuente: abc.es

 

 

 

 

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