Las estrellas realmente no titilan

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Cuando observamos las estrellas en el cielo nocturno y despejado vemos como algunas estrellas parpadean emitiendo, como si de un faro se tratase, una luz intermitente; incluso hay otras que parece que cambian de color. A pesar de todo, las estrellas no dejan de emitir luz en ningún momento.

Todo ello se trata de un efecto óptico -centelleo atmosférico- producido por las perturbaciones de la atmósfera, ya que, a pesar de que es transparente, no es uniforme. Los gases que la componen se encuentran a distinta temperatura, tienen diferente densidad y están sujetos a turbulencias, características que impiden que la luz viaje en línea recta y esté sometida a numerosas refracciones.

Etimológicamente titilar deriva del latín ‘titillare’, que puede traducirse por cosquillear, y es que, de alguna forma, titilar significa mover una parte del cuerpo con un temblor tenue y rápido, como el que hacemos cuando tenemos cosquillas.

Menos en climas secos

Las estrellas titilan, por tanto, porque la atmósfera no es homogénea, sufre oscilaciones de presión y temperatura. Esto hace que el aire se mueva de forma caótica, el más cálido se eleva y se mezcla con el más frío cuando el Sol calienta la superficie terrestre.

El clima también influye en la manera en la que observamos como titilan las estrellas; cuando se observan desde lugares con clima más húmedo el efecto es mayor, ya que la humedad hace que el aire sea más denso y, por lo tanto, que la imagen sea menos nítida.

Titilar supone un verdadero problema para los astrónomos, un fenómeno que conocen como ‘seeing’ -visión-, motivo por el cual es muy importante elegir adecuadamente el lugar en el que deben emplazar sus telescopios, inclinándose por lugares secos y a elevada altitud.

Los expertos señalan que las mejores condiciones de observación se obtienen con un diámetro de seeing inferior a 0.4 segundos de arcos y esto se consigue en observatorios de gran altitud, como el Mauna Kea, en Hawai.

El Sol no titila

El fenómeno seeing también sucede a la inversa, si viajamos en avión podemos ver como parpadean las farolas, los faros y las luces de pueblos y ciudades, a pesar de que estemos a pocos kilómetros de distancia.

Generalmente, los planetas brillan más que las estrellas porque se encuentran más próximos a nosotros, por eso el grueso haz de luz que reflejan se ve menos afectado por la refracción atmosférica y, por tanto, no titilan.

Si miramos el cielo nocturno y vemos un objeto que no parpadea, probablemente se trate de Marte, Venus, Mercurio o Júpiter. Por cierto, las estrellas no titilan desde Marte, ya que el planeta rojo tiene una atmósfera unas cien veces más delgada que la de nuestro planeta.

Fuente: abc.es

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