Las buenas y malas Teorías

Por

por Carlos Otto*

El humano es la única criatura viviente (hasta ahora) que tiene consciencia de su existencia y, por ende, puede aventurarse a descubrir de qué se trata el universo que habita. Es dueño exclusivo de una poderosa mente, fruto de cientos de miles de años de evolución. Esta capacidad de pensar a voluntad es una tremenda herramienta para que nuestro corto período por este universo sea lo más placentero posible. Por lo anterior, es fundamental que se pregunte cosas, o mejor aún, que se pregunte todo.

Somos libres de preguntarnos lo que sea, por muy absurda que nuestra interrogante suene. Lo importante es hacerse la pregunta, pero más importante aún, es aprender a buscar y discriminar las respuestas.

Porque así como somos libres de preguntar, también somos libres de responder, si creemos que tenemos alguna teoría que aplaque la duda inicial. En otras palabras, cualquiera es libre de formular la teoría que se le plazca. No hay nada malo en eso.

Sin embargo, hay teorías malas y teorías buenas. Aceptar una mala teoría puede traer muchos problemas (de hecho, estamos constantemente a merced de malas teorías. Ej: los gobiernos), por lo que se hace menester fijar un criterio estándar para aceptar o rechazar todas las teorías con las que nos enfrentaremos en la vida. El siguiente criterio es sumamente útil:

Una buena teoría debe:

I.         Ser simple y elegante: Nadie quiere complicarse más de la cuenta. Hágala corta y ojalá “con estilo”. Ej: Teoría de la relatividad.

II.         Explicar consistentemente los fenómenos observados: Esta es la “razón de ser” de una teoría. Debe satisfacer nuestra curiosidad, a través de la razón.

III.         Predecir resultados con la máxima precisión posible: Este es el problema de la mayoría de las teorías no-científicas. Para esto está la maravillosa matemática, el único idioma universal donde no existe el desacuerdo.

IV.         Ser vulnerable: Si la teoría falla, se desecha o se restringe su dominio de validez.

Vale la pena comentar un poco el punto IV: esto es sumamente relevante ya que, al formular una buena teoría, se debe tener siempre presente que se puede estar equivocado o que simplemente la teoría sólo sirve bajo cierto contexto. En otras palabras, toda teoría nunca podrá ser probada al 100% y será válida sólo hasta que no salga otra teoría que demuestre lo contrario. Lo anterior no quita que las teorías puedan “sobrevivir” por siglos, beneficiando a su paso a la humanidad completa. Frente a otras formas de pensamiento, la ciencia pareciera ser la única que tiene bien claro este punto, porque la ciencia es humilde por naturaleza: se autocorrige constantemente y acepta cuando está equivocada (doctrina conocida como Falibilismo). No hay palabras santas ni sacras en el método científico.

Descartes

En esta era saturada de información, usted estará expuesto a recibir muchas respuestas para una misma pregunta. El tema puede ser cualquiera: valórico, religioso, filosófico, político, artístico, sociológico, laboral, etcétera. Probablemente ya se ha encontrado con la desagradable sorpresa que lo que abunda en este océano de pensamientos son las malas teorías, los egos, las descalificaciones y la poca capacidad de análisis y reflexión. Visite cualquier portal popular de internet o vea las noticias y verifique usted mismo. La vida moderna, en su mayor porcentaje, es un conjunto de malas teorías mal llevadas a la práctica por gente mal instruida.

Lo bueno es que sabiendo reconocer entre buenas y malas teorías bajo un criterio racional, sensato, y por sobre todo humilde, todo intercambio de opinión o conocimiento se facilita y enriquece.

Para cerrar con algo de optimismo, les dejo una modesta pero práctica teoría para andar más tranquil@:

  1. Sepa que cuenta con un cerebro capaz de otorgarle felicidad suficiente.
  2. Su curiosidad por entender el mundo debería despertar automáticamente sabiendo el punto 1. Si no, vuelva a intentarlo.
  3. Lea, estudie, busque información, y aprenda las maravillas de las matemáticas y ciencia. Tendrá el fantástico poder para discriminar entre las malas y las buenas teorías.
  4. Disfrute.

Carlos Otto – Ingeniero Eléctrico USACH, Profesor de Física, Guitarrista Rítmico en FHT y Astrónomo frustrado.

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